Análisis. Una nota de Reuters, firmada por el periodista Samia Nakhoul, analiza el equilibrio de poder que puede surgir tras la firma del acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. En tanto en Israel, el analista político de Ynet, Ben Dror Yemini, sostiene que el acuerdo resulta favorable al régimen iraní y constituye una traición al pueblo de ese país.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán puede silenciar las armas, pero no puede alterar el veredicto de más de tres meses de guerra. Los primeros análisis tras el alto el fuego inclinan la balanza para el lado iraní e incluso el analista israelí Ben Dror Yemeni se arriesga a preguntarse si se trata de un acuerdo de paz o una rendición estadounidense.
“La región ha salido de una de sus crisis más peligrosas en décadas –sostiene el analista de Reuters– con el equilibrio de poder en general sin cambios, Irán políticamente envalentonado y la confianza del Golfo en la protección estadounidense profundamente sacudida, según fuentes, diplomáticos y analistas del Golfo.”
“Para Washington, –dice Nakhoul– el acuerdo supone una salida de un costoso enfrentamiento que no cumplió sus objetivos más ambiciosos, desde forzar la capitulación de Teherán hasta desmantelar sus capacidades nucleares y de misiles, añaden las fuentes. Para Irán, equivale a algo igualmente significativo: la supervivencia.”
«‘Furia épica’ ha sido un desastre enorme», señaló Aaron David Miller, exfuncionario y negociador estadounidense, refiriéndose a la campaña estadounidense-israelí lanzada contra Irán el 28 de febrero que mató al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y a altos funcionarios.
CÓMO QUEDAN LOS ESTADOS SUNITAS DEL GOLFO
Para el analsita de Reuters, el Memorando de Entendimiento (MoU), que se firmará el viernes, prevé un cese de hostilidades de 60 días durante el cual ambas partes negociarán un acuerdo permanente, incluyendo disputas sobre el stock de uranio enriquecido de Irán.
“Sin embargo –agrega–, el mayor impacto se siente en los estados sunítas del Golfo Árabe, donde la estabilidad tras décadas de crecimiento económico se ha visto gravemente afectada. Según esta medida, son los principales perdedores de la guerra: espectadores de decisiones que transformaron su panorama de seguridad, ahora obligados a absorber las consecuencias.”
Los más desfavorecidos de este acuerdo serían esos estados sunitas, pero también Israel, pues omite las demandas principales de este país, que incluían el desmantelamiento de la capacidad de enriquecer uranio además de limitar el programa de misiles hasta hacerlo poco peligroso para amenazar la supervivencia del estado de Israel.
El acuerdo puede poner fin a esta fase del conflicto, dicen fuentes del Golfo, pero no resuelve el dilema estratégico que ha expuesto: Irán sigue siendo una fuerza potente, el Estrecho de Ormuz ha surgido como un punto de presión recurrente y las suposiciones que sustentan las economías del Golfo parecen más frágiles que en cualquier otro momento reciente.
Las capitales del Golfo pueden acoger con agrado una pausa en los combates, pero muchos están llegando a una conclusión sobria: ni la fuerza estadounidense ni la israelí han eliminado el desafío iraní, mientras que los costos de la confrontación han recaído desproporcionadamente sobre quienes están atrapados en medio del conflicto.
«Cada vez más estados del Golfo se dan cuenta de que Irán ha llegado para quedarse, que conserva la capacidad de alterar el orden regional», dijo el académico de Oriente Medio Fawaz Gerges.
«Los estados del Golfo no confían en Irán. Esperaban que Estados Unidos provocara un cambio de régimen. Ha ocurrido lo contrario», dijo Gerges. «Ahora cada vez más gobernantes del Golfo se dan cuenta de que no pueden depender de EE.UU. o de Israel para garantizar seguridad o estabilidad», agregó Gerges.
Como resultado de esta situación, las capitales del Golfo han intensificado los contactos con Teherán últimamente, buscando entendimientos económicos y de seguridad para reducir el riesgo de confrontación, según fuentes regionales.
Antes de la guerra, la cuestión regional central era el alcance de la normalización árabe-israelí, dijo Gerges. Tras su ocurrencia, el foco se está desplazando hacia la acomodación entre el Golfo e Irán.
EE.UU. NO CUMPLIÓ SUS OBJETIVOS
El analista saudí Abdulaziz Sager opina que Washington no ha logrado cumplir sus objetivos declarados, desde el cambio de régimen hasta frenar el programa nuclear iraní, mientras otorga a Teherán dos nuevos puntos de influencia estratégica: la militarización de Ormuz y la capacidad de amenazar directamente a los estados del Golfo.
«Ellos (los estadounidenses) pasaron de la rendición incondicional a un memorando de entendimiento. Cedieron», dijo Sager, presidente del Centro de Investigación del Golfo con sede en Arabia Saudí. «Dijeron que cambiarían el régimen iraní — no podían. Dijeron que resolverían el caso del misil y la nuclear — eso no ocurrió.»
REPERCUSIONES EN ISRAEL: ¿PAZ O RENDICIÓN?
En Ynet, el analista Ben Dror Yemeni sostiene que “el domingo quizá se firme un acuerdo que equivalga a una traición al pueblo iraní y una rendición al régimen iraní”. Y agrega que “Primero, el régimen recibirá reconocimiento internacional. Segundo, no hay referencia a misiles balísticos. Eso significa que Irán seguirá representando una amenaza regional, mientras que Israel seguirá bajo la amenaza de misiles balísticos. Tercero, no hay separación entre Irán y sus proxys terroristas”, como Hezbolá, los hutíes en Yemén, las milicias chiitas en Iran y Hamás en Gaza.


