Los devastadores terremotos que golpearon Venezuela el 25 de junio de 2026 dejaron un saldo de más de 1.700 muertos y miles de heridos. La magnitud del desastre movilizó a la comunidad internacional, y entre los primeros en responder estuvieron países de Oriente Medio. Israel envió una delegación de expertos en ingeniería y rescate, mientras que Catar, Emiratos Árabes Unidos y Egipto desplegaron hospitales de campaña y suministros médicos.
Según informó Ynet, uno de los medios digitales más importantes de Israel, el Ministerio de Relaciones Exteriores coordinó junto a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Comando de Defensa Civil el envío de un equipo especializado en estructuras colapsadas. El brigadier general Elad Edri encabezó la misión militar, acompañado por ingenieros, médicos y personal logístico.
El embajador Yoad Magen, nacido en Caracas, declaró a The Jerusalem Post: “No se trata de política, sino de salvar vidas. Venezuela fue mi hogar y hoy Israel está aquí para ayudar a quienes lo necesitan”.
“No se trata de política, sino de salvar vidas.»
Organizaciones civiles israelíes como ZAKA e IsraAID también participaron, desplegando voluntarios en zonas afectadas. La misión es especialmente significativa porque Israel y Venezuela rompieron relaciones diplomáticas en 2009, lo que subraya el carácter estrictamente humanitario de la operación.
Ayuda árabe y regional: hospitales de campaña y suministros
Medios árabes como Al Jazeera y el diario catarí Al-Raya destacaron el envío de un hospital de campaña por parte de Catar, con capacidad para atender a cientos de heridos en Caracas.
Los Emiratos Árabes Unidos, a través de la Media Luna Roja, enviaron aviones cargados con alimentos y medicinas. Egipto y Jordania, según reportó Al-Ahram, ofrecieron equipos de protección civil y asistencia técnica en búsqueda de sobrevivientes.
La cobertura regional subrayó que la tragedia en Venezuela generó un raro consenso de ayuda internacional, con países árabes e Israel actuando en paralelo.

Testimonios desde Caracas
La Confederación de Asociaciones Judías de Venezuela (CAIV) declaró a The Jerusalem Post que la comunidad judía local se refugió en centros comunitarios tras el desastre. Aunque no se registraron víctimas directas, líderes comunitarios agradecieron la rápida respuesta israelí y el apoyo financiero del KKL-JNF, que destinó fondos para asistir a familias evacuadas.
Un voluntario de IsraAID, citado por Ynet, relató: “Las calles de La Guaira están destruidas. Nuestra tarea es estabilizar estructuras y rescatar a quienes aún pueden estar atrapados”.
Analistas consultados por Al Jazeera remarcaron que la convergencia de ayuda desde Israel y países árabes hacia Venezuela refleja un momento de cooperación internacional frente a la tragedia, más allá de tensiones políticas.
En Israel, el diairo Haaretz señaló que la misión fue “diplomáticamente inusual”, pero necesaria por la magnitud del desastre. El contraste entre la ausencia de relaciones diplomáticas y la urgencia humanitaria convierte esta misión en un episodio singular de solidaridad internacional.
La tragedia venezolana puso en evidencia que, frente a la devastación, las diferencias políticas pueden quedar en segundo plano. Israel se destacó por el envío de expertos en ingeniería y rescate, mientras que países árabes aportaron hospitales de campaña y suministros. El resultado es un frente común de asistencia que, aunque temporal, marca un precedente de cooperación internacional en tiempos de crisis.


