Tres años después del 7 de octubre: Israel es más fuerte, pero no más seguro

Informe especial para Israel en Español basado en el documento «Israel’s National Security Balance: October 2026», publicado por el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de Tel Aviv.

El principal centro de análisis estratégico de Israel llegó a una conclusión que puede parecer paradójica: tres años después de la masacre del 7 de octubre de 2023, Israel es militarmente más fuerte que antes de la guerra, pero no necesariamente más seguro.

Esa es la tesis central del informe elaborado por el INSS, que analiza la evolución de la seguridad nacional israelí desde antes del ataque de Hamás hasta octubre de 2026. El estudio examina no sólo el desempeño militar de Israel, sino también sus dimensiones diplomáticas, económicas y sociales.

La conclusión general es compleja. Israel logró éxitos sin precedentes contra Hamás, Hezbolá e Irán, pero todavía no consiguió traducir esos logros militares en una realidad política estable. Al mismo tiempo, la guerra prolongada erosionó activos estratégicos fundamentales: la imagen internacional del país, su cohesión interna y parte de sus fortalezas económicas.

El diagnóstico general: victoria táctica, incertidumbre estratégica

El informe advierte que la guerra demolió varias de las premisas que guiaban la estrategia israelí antes del 7 de octubre.

Durante años predominó la idea de que Israel podía gestionar el conflicto palestino sin resolverlo políticamente, contener a Hamás mediante incentivos económicos, apoyarse en la disuasión militar y expandir simultáneamente la integración regional a través de los Acuerdos de Abraham.

Durante años predominó la idea de que Israel podía gestionar el conflicto palestino sin resolverlo políticamente.

Para los investigadores del INSS, el ataque de Hamás demostró el fracaso de ese paradigma. Según el instituto, Israel infligió daños enormes a sus enemigos, pero el gran interrogante sigue siendo si esos logros podrán consolidarse o si terminarán erosionándose por la falta de acuerdos políticos duraderos.

Una fuerza militar más poderosa, pero desgastada

En el plano estrictamente militar, el informe es claramente favorable. El INSS sostiene que las Fuerzas de Defensa de Israel demostraron capacidades operativas y tecnológicas sin precedentes. La guerra permitió validar conceptos que habían sido desarrollados durante años, especialmente la integración entre inteligencia, maniobra terrestre, poder aéreo y tecnología avanzada.

Israel logró:

  • Desmantelar la mayor parte de la infraestructura militar organizada de Hamás.
  • Infligir daños muy severos a Hezbolá.
  • Reducir significativamente capacidades estratégicas iraníes.
  • Expandir su libertad operativa en varios frentes.
  • Demostrar capacidad para operar simultáneamente en múltiples teatros de guerra.
  • Mantener una defensa aérea eficaz frente a grandes oleadas de misiles y drones. [balance de…nal israel | PDF]

Sin embargo, el mismo informe identifica limitaciones importantes.

Ninguna de las campañas produjo una victoria estratégica definitiva. No existe todavía un nuevo orden político en Gaza, ni una solución estable en Líbano, ni una transformación fundamental del comportamiento iraní.

Además, tras tres años de conflicto, las reservas muestran señales de agotamiento, existen tensiones en el modelo de reclutamiento y la guerra prolongada presiona severamente la capacidad operativa del ejército.

La valoración del propio INSS es reveladora: el balance militar mejoró, pero sus beneficios son limitados mientras no sean acompañados por avances políticos.

Estados Unidos: más indispensable que nunca

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es que la relación entre Israel y Estados Unidos se volvió simultáneamente más fuerte y más problemática.

Por un lado, Washington brindó un apoyo sin precedentes:

  • asistencia militar masiva,
  • cooperación de inteligencia,
  • despliegue de fuerzas en la región,
  • liderazgo de coaliciones defensivas,
  • participación directa en la protección del espacio aéreo israelí.

La cooperación militar entre ambos países alcanzó niveles históricos. Pero al mismo tiempo crecieron las discrepancias políticas.

Las diferencias sobre Gaza, la ayuda humanitaria, la cuestión palestina y los escenarios de posguerra generaron tensiones constantes. Según el documento, incluso administraciones estadounidenses favorables a Israel terminaron imponiendo límites y presiones en cuestiones clave.

La preocupación principal del INSS no es la alianza en sí, sino la creciente dependencia israelí.

El informe sostiene que gran parte de la capacidad israelí para sostener una guerra prolongada pasó a depender de recursos, armamento, respaldo diplomático y coordinación política estadounidense.

Además, el instituto observa una erosión sostenida del apoyo público a Israel dentro de Estados Unidos, especialmente entre jóvenes y sectores progresistas.

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El gran retroceso: la posición internacional de Israel

Si existe un área donde el informe es particularmente crítico es la dimensión diplomática.

El INSS considera que Israel preservó gran parte de sus relaciones estatales y sigue siendo un socio estratégico atractivo en materia tecnológica, económica y de seguridad. Sin embargo, sostiene que su imagen internacional sufrió un deterioro profundo.

Según el documento: aumentó la presión internacional sobre Israel; crecieron las iniciativas para reconocer un Estado palestino; avanzaron causas judiciales en tribunales internacionales; se intensificaron campañas de boicot académico y cultural; aumentaron las acusaciones internacionales relacionadas con presuntas violaciones del derecho internacional.

Los autores consideran especialmente grave el deterioro en universidades, organizaciones civiles, fundaciones, instituciones culturales y espacios de formación de opinión pública. Su evaluación es que el daño en la esfera institucional y cultural podría perdurar incluso después de terminada la guerra.

También señalan un aumento significativo del antisemitismo en diversos países occidentales.

 

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Oriente Medio: cooperación de seguridad sin integración política

El informe llega a una conclusión particularmente interesante sobre la región. Contrariamente a algunas previsiones, la guerra no destruyó la infraestructura de cooperación construida en los últimos años entre Israel y varios países árabes.

Por el contrario, aumentó la coordinación de seguridad frente a Irán. Se profundizaron mecanismos de cooperación regional en inteligencia, defensa aérea y coordinación operativa.

Sin embargo, apareció un límite que el INSS considera decisivo: la cuestión palestina volvió a ocupar el centro del escenario regional.

La guerra no destruyó la infraestructura de cooperación construida en los últimos años entre Israel y varios países árabes.

Según el informe, los países árabes moderados ya no están dispuestos a avanzar hacia una integración regional plena sin algún horizonte político para los palestinos. En otras palabras, Israel está hoy más integrado desde el punto de vista de la seguridad, pero menos integrado desde el punto de vista político.

Gaza y Cisjordania: logros militares sin solución política

La evaluación sobre el frente palestino es quizás la más contundente del documento. El INSS reconoce que Israel obtuvo importantes éxitos militares. Hamás perdió gran parte de sus capacidades organizadas y la libertad operativa israelí aumentó significativamente tanto en Gaza como en Judea y Samaria. Pero el instituto sostiene que el problema central sigue sin resolverse: no existe una alternativa de gobierno viable para Gaza.

Según el análisis:

  • Hamás resultó gravemente dañado, aunque no desapareció.
  • La Autoridad Palestina está más debilitada que antes.
  • No se ha establecido una estructura estable de gobierno para el día después.
  • Israel ejerce niveles crecientes de control directo sobre la población palestina.
  • La presión internacional para avanzar hacia una solución política aumentó considerablemente. [balance de…nal israel | PDF]

Los autores afirman que el concepto de «gestión del conflicto» colapsó, pero todavía no surgió una estrategia alternativa capaz de ofrecer estabilidad duradera.

Irán: enormes daños, mismas ambiciones

Respecto de Irán, el informe considera que los avances israelíes fueron extraordinarios.

Israel logró, según el INSS:

  • debilitar gravemente la denominada «red de resistencia»;
  • reducir las capacidades de Hamás y Hezbolá;
  • afectar la infraestructura nuclear iraní;
  • dañar la industria misilística;
  • provocar la caída del régimen de Assad en Siria, eliminando un activo estratégico para Teherán. [balance de…nal israel | PDF]

Además, Irán abandonó parcialmente su tradicional estrategia basada exclusivamente en intermediarios y pasó a involucrarse de forma mucho más directa contra Israel mediante misiles y drones.

Sin embargo, el instituto advierte que el problema estratégico permanece. Irán mantiene importantes reservas de uranio enriquecido, aún conserva más de 1.500 misiles avanzados y continúa intentando reconstruir a sus aliados regionales. Lo más preocupante para los investigadores es que la motivación iraní para alcanzar una capacidad nuclear militar parecería haber aumentado después de la guerra.

Líbano: la mayor oportunidad estratégica

De todos los frentes analizados, el informe identifica al Líbano como el escenario más favorable para Israel. El INSS sostiene que Hezbolá sufrió pérdidas profundas:

  • buena parte de su liderazgo fue eliminada;
  • perdió infraestructura militar crítica;
  • fue alejado de la frontera;
  • disminuyó su influencia política relativa dentro del sistema libanés.

Al mismo tiempo, surgió una nueva dirigencia en Beirut más dispuesta a limitar el poder de la organización y a explorar contactos con Israel mediante mediación estadounidense.

Para los autores, existe una oportunidad histórica para construir una nueva realidad en la frontera norte. Pero también advierten que Hezbolá sigue armado, conserva apoyo iraní y continúa teniendo capacidad para sabotear cualquier acuerdo futuro.

Una economía resistente, pero bajo presión

En materia económica, la conclusión del INSS es ambivalente. Israel logró evitar una crisis económica profunda pese a tres años de guerra. La economía siguió creciendo, mantuvo acceso a los mercados financieros y pudo financiar el enorme esfuerzo bélico sin un colapso macroeconómico.

 

Sin embargo, el precio fue alto:

  • el nivel de vida prácticamente se estancó;
  • el peso de la deuda aumentó;
  • se amplió el déficit;
  • las agencias redujeron calificaciones crediticias;
  • el gasto militar pasó de aproximadamente 4% a más de 8% del PBI. [balance de…nal israel | PDF]

Según el informe, la economía sobrevivió exitosamente a la guerra, pero sacrificó parte de las bases de la prosperidad futura.

La fractura interna: la amenaza que más preocupa

Quizás el capítulo más llamativo del documento sea el dedicado a la sociedad israelí. El INSS sostiene que el problema interno podría convertirse en el principal desafío estratégico del país. Tras la unidad nacional surgida inmediatamente después del 7 de octubre, las divisiones reaparecieron y se profundizaron.

Los investigadores señalan:

  • creciente polarización política;
  • deterioro de la confianza en las instituciones;
  • enfrentamientos entre liderazgo político y militar;
  • controversia sobre el servicio militar;
  • dudas sobre la legitimidad de algunas decisiones gubernamentales;
  • aumento de la emigración de profesionales y académicos. [balance de…nal israel | PDF]

Según encuestas citadas por el propio instituto, el temor a enfrentamientos internos violentos ya aparece entre las principales amenazas percibidas por la ciudadanía israelí.

Las principales recomendaciones del informe

El INSS concluye con varias recomendaciones estratégicas dirigidas a los responsables políticos israelíes.

1. Transformar victorias militares en acuerdos políticos

Los autores sostienen que la fuerza militar debe utilizarse para crear una nueva realidad política. Recomiendan impulsar una alternativa de gobierno a Hamás en Gaza, aprovechar la oportunidad abierta en Líbano y explorar acuerdos de seguridad también con Siria.

2. Reactivar la integración regional

A juicio del instituto, ya no es posible separar completamente la cuestión palestina de la arquitectura regional. Israel debería diseñar políticas que permitan reactivar procesos de normalización con el mundo árabe.

3. Reconstruir los activos diplomáticos

El informe pide fortalecer nuevamente las relaciones con Estados Unidos, recuperar apoyos bipartidistas, mejorar los vínculos con Europa y reforzar los esfuerzos de diplomacia pública.

4. Volver del modo de emergencia al crecimiento

Los investigadores recomiendan reducir gradualmente el peso económico de la guerra, controlar el déficit y recuperar los motores de crecimiento económico de largo plazo.

5. Reparar la cohesión nacional

Finalmente, el documento subraya que ninguna ventaja militar podrá sostenerse a largo plazo sin restaurar la confianza social, la estabilidad política y la cohesión interna.

Conclusión

La frase que mejor resume las 50 páginas del informe aparece en sus últimas líneas: Israel es hoy más fuerte en el plano militar que antes del 7 de octubre, pero todavía no disfruta de una seguridad nacional más estable.

Para el INSS, el verdadero examen de la guerra no será cuánto daño se infligió a Hamás, Hezbolá o Irán, sino si esos logros pueden traducirse en una nueva realidad política, económica y regional capaz de garantizar la seguridad y prosperidad de Israel durante las próximas décadas.

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