¿Está perdiendo Irán el control sobre el Estrecho de Ormuz?

El aumento del tráfico petrolero sugiere una reducción de la presión iraní, pero los analistas advierten que Teherán aún conserva importantes herramientas de influencia

Durante meses, el Estrecho de Ormuz se convirtió en uno de los principales campos de batalla indirectos del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Sin embargo, los datos más recientes muestran una recuperación gradual del tráfico marítimo y de las exportaciones energéticas a través de esta ruta estratégica, lo que ha abierto un debate entre diversos analistas acerca de si Teherán está perdiendo parte de la influencia que tradicionalmente ha ejercido sobre uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.

El debate cobró fuerza tras un análisis publicado por la cadena de noticia qatarí, Al Jazeera, que señala que el flujo de petróleo a través del estrecho ha aumentado de manera sostenida durante las últimas semanas y que algunas estimaciones sitúan actualmente el volumen transportado en torno al 80% de los niveles previos al inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán en febrero pasado.

Según datos citados por la cadena catarí procedentes de la firma de análisis energético Kpler, las exportaciones regionales de crudo alcanzaron en septiembre aproximadamente 16,3 millones de barriles diarios, el nivel más elevado desde el comienzo del conflicto. Los flujos específicamente a través del Estrecho de Ormuz rondaron los 9,7 millones de barriles diarios.

Una influencia erosionada, no desaparecida

La recuperación del tráfico marítimo podría interpretarse como una señal de que la capacidad iraní para utilizar el estrecho como instrumento de presión se está debilitando. Sin embargo, diversos expertos citados por Al Jazeera sostienen que sería prematuro concluir que Teherán ha perdido realmente el control de la situación.

El principal argumento es que la circulación de petróleo se ha recuperado parcialmente gracias a mecanismos extraordinarios desarrollados durante la guerra, incluyendo escoltas militares, rutas alternativas y operaciones de transferencia de carga fuera de las zonas de mayor riesgo. En otras palabras, el petróleo vuelve a circular, pero el sistema sigue funcionando bajo condiciones de emergencia.

La estratega de inversiones Susannah Streeter, citada por Al Jazeera, resumió esta situación señalando que resulta alentador que el crudo continúe atravesando Ormuz, pero que los flujos todavía no son percibidos como completamente seguros ni garantizados mientras el conflicto permanezca sin resolver.

Los precios continúan reflejando el riesgo

Otro factor que relativiza la aparente pérdida de influencia iraní es la evolución de los mercados energéticos.

Si bien los volúmenes exportados han mejorado, los precios del petróleo continúan incorporando una importante prima de riesgo geopolítico. Diversos análisis publicados durante septiembre coinciden en que las mejoras en el tráfico marítimo no han eliminado la percepción de vulnerabilidad de la región.

El propio análisis de Al Jazeera destaca que los costes de los seguros para petroleros siguen siendo elevados y que muchos operadores continúan considerando el paso por Ormuz como una operación de alto riesgo.

Al mismo tiempo, informes del sector energético señalan que la recuperación de los flujos depende todavía de una compleja red de medidas temporales y de una fuerte presencia militar internacional en la zona.

El estrecho sigue siendo una carta de negociación

Más allá del volumen de petróleo transportado, el verdadero valor estratégico de Ormuz parece haberse trasladado al terreno diplomático.

Un informe de Reuters publicado la semana pasada reveló que las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán giran precisamente en torno al futuro del estrecho. Las discusiones exploran un posible acuerdo escalonado que incluiría una reapertura plena de la navegación a cambio del levantamiento progresivo de medidas económicas contra Irán.

La propia existencia de esas negociaciones muestra que ninguna de las partes considera resuelta la cuestión.

De hecho, fuentes iraníes consultadas por Reuters reconocieron el elevado coste económico que la confrontación está provocando para la República Islámica, pero al mismo tiempo dejaron claro que Teherán no está dispuesto a renunciar gratuitamente a uno de sus principales instrumentos de presión.

Una normalidad todavía lejana

La mejora de los flujos energéticos ha reducido algunos de los peores temores que surgieron durante los meses iniciales de la crisis. Sin embargo, los indicadores económicos y de seguridad sugieren que la región aún se encuentra lejos de una auténtica normalización.

Los precios continúan elevados, los seguros marítimos siguen reflejando riesgos extraordinarios y las negociaciones diplomáticas permanecen estancadas en cuestiones fundamentales.

Por ello, la pregunta ya no parece ser si Irán ha perdido completamente su capacidad de influir sobre el Estrecho de Ormuz, sino hasta qué punto esa influencia está cambiando de forma.

La recuperación parcial del tráfico petrolero indica que la capacidad de Teherán para interrumpir el comercio internacional no es absoluta. Sin embargo, la persistencia de precios elevados, los riesgos para la navegación y el peso que el estrecho mantiene en las negociaciones diplomáticas sugieren que la principal vía energética del Golfo continúa siendo una de las cartas estratégicas más importantes de Irán.

Análisis: Israel en Español.

Fuentes: Al Jazeera, Reuters, Gulfnews, Spglobal, Moderndiplomacy

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