Cómo utilizó Israel la tecnología para superar la escasez de agua y pasar a tener superávit

Con innovación tecnológica, infraestructura y conciencia ciudadana, Israel logró revertir décadas de crisis hídrica y hoy produce más agua de la que consume. Su modelo de reciclaje, desalinización y ahorro se convirtió en referencia mundial.

Israel, un país con más de la mitad de su territorio desértico y marcado históricamente por sequías y carencias hídricas, logró convertirse en una nación que hoy produce un 20% más de agua que la que necesita.

Según datos oficiales, en 2015 la brecha entre la demanda y el suministro natural de agua potable alcanzaba los 1.000 millones de metros cúbicos (BCM). Sin embargo, mediante innovación tecnológica, infraestructura y políticas de conservación, el país logró revertir la crisis y transformarse en referente mundial.

Primeros pasos: transporte e irrigación

Tras la independencia en 1948, la empresa nacional Mekorot construyó el Transportador Nacional de Agua, que bombeaba agua desde el Lago Kineret hacia el centro y sur del país. En paralelo, el ingeniero Simcha Blass y su hijo desarrollaron en 1959 el sistema de riego por goteo, que permitió reducir el consumo agrícola sin afectar la producción. En 1965 fundaron Netafim, hoy líder mundial en el sector.

Uso de aguas residuales

A mediados de los años 80, Israel comenzó a reutilizar aguas residuales tratadas para riego agrícola. En 2015 ya reciclaba el 86% de sus aguas residuales, frente al 17% de España, segundo país en el ranking. El objetivo oficial es alcanzar el 95% en 2025.

Claveles regados por goteo (Foto de Martin Fischer vía Wikimedia Commons).

La planta de tratamiento Shafdan procesa diariamente unos 470.000 m³ de aguas residuales y aporta 140 millones de m³ de agua limpia para el riego en el desierto del Negev. Además, el KKL-JNF construyó 230 reservorios que añaden 260 millones de m³ anuales al sistema hídrico nacional.

Desalinización masiva

Ante las sequías de los años 90, Israel impulsó un programa de desalinización por ósmosis inversa. Entre 2005 y 2015 se inauguraron cinco plantas: Ashkelon, Palmachim, Hadera, Sorek y Ashdod, con una capacidad conjunta superior a 600 millones de m³ por año.

Con dos nuevas plantas en desarrollo, se prevé que el agua desalinizada cubra hasta el 90% del consumo municipal e industrial. La meta oficial para 2030 es producir 1.100 millones de m³ de agua desalinizada anualmente.

La tecnología se complementó con campañas de concientización. En 2009, una campaña televisiva protagonizada por celebridades como Bar Refaeli y Ninet Tayeb logró reducir un 18% el consumo urbano. La cultura del ahorro de agua se instaló como parte de la identidad nacional.

Israel exporta su experiencia a través de organizaciones como MASHAV, EcoPeace Middle East y el Instituto Arava, que colaboran con comunidades afectadas por crisis hídricas en distintas regiones.

Conclusión

La combinación de innovación tecnológica, infraestructura y conciencia ciudadana permitió a Israel superar décadas de escasez y convertirse en un modelo de gestión hídrica sostenible. Su experiencia ofrece un camino para países que enfrentan déficits graves de agua en el contexto del cambio climático.

Fuente: israel21c.org

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