El periódico neoyorquino revela la existencia de una brecha en las alturas del poder iraní, que el presidente Masud Pezeshkian tiene limitaciones frente al poder de la Guardia Revolucionaria y que Mojtaba Khamenei tampoco posee capacidad para imponer disciplina dentro del sistema de gobierno.
Un reportaje publicado por The New York Times y difundido posteriormente por Ynet en Israel sostiene que una facción dura del régimen iraní habría actuado para impedir la consolidación de un acuerdo con Estados Unidos impulsado por el presidente iraní, Masoud Pezeshkian. Según el informe, sectores vinculados a la línea más ideológica de la República Islámica habrían llevado a cabo acciones militares sin autorización de la dirección política con el objetivo de provocar una escalada y hacer descarrilar las negociaciones, de acuerdo con el informe de New York Times.
La investigación describe una profunda pugna interna entre pragmáticos y radicales dentro del sistema iraní, en un momento en que la guerra y la presión económica impulsaban a parte de la dirigencia a buscar una salida negociada con Washington.
El episodio que desencadenó la crisis
Según la reconstrucción publicada por Ynet, basada en información atribuida al New York Times, Pezeshkian había concluido negociaciones para un memorando de entendimiento destinado a poner fin al conflicto con Estados Unidos. Sin embargo, mientras se encontraba fuera de Teherán participando en ceremonias religiosas en Irak, fuerzas iraníes atacaron varios buques comerciales en el estrecho de Ormuz.
Mientras Pezeshkian se encontraba afuera del país, fuerzas iraníes atacaron varios buques comerciales en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el informe, el presidente reaccionó con furia al conocer lo sucedido y exigió explicaciones al jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica, general Ahmad Vahidi. Este habría afirmado que ni él ni el Consejo Supremo de Seguridad Nacional habían autorizado la operación.
La conclusión que extrae el reportaje es que una facción dura del aparato de seguridad actuó por cuenta propia para impedir el acercamiento con Washington.
La división entre pragmáticos y radicales
Las tensiones descritas por el periódico neoyorquino no serían nuevas, pero habrían alcanzado un nivel inusualmente visible durante las negociaciones con Estados Unidos.
Ya en mayo, otro informe citado por Ynet señalaba que parlamentarios, medios estatales y figuras vinculadas al Consejo Supremo de Seguridad Nacional estaban organizando campañas públicas y presiones internas para evitar cualquier acuerdo con Washington.
En ese contexto, Pezeshkian llegó a criticar públicamente a la televisión estatal por alentar las divisiones internas y por presentar las negociaciones de forma negativa. Según el reporte, el presidente recordó que incluso el entonces líder supremo, Ali Khamenei, había respaldado la necesidad de negociar.
El presidente iraní criticó públicamente a la televisión estatal iraní por alentar las divisiones internas y presentar las negociaciones en forma negativa.
Asimismo, dirigentes conservadores enviaron cartas al nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, denunciando que los negociadores estaban realizando excesivas concesiones a los estadounidenses, según consigna ynetnews.com.
El papel de la sucesión de Khamenei
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la referencia a la aparente debilidad del mecanismo de toma de decisiones tras la muerte de Ali Khamenei.
Según las fuentes citadas por el New York Times, la ausencia de una autoridad capaz de arbitrar rápidamente los conflictos internos habría permitido a sectores radicales actuar con mayor autonomía. El reportaje sostiene que el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, ha mantenido un perfil extremadamente bajo, creando incertidumbre dentro del propio sistema político.
Esta situación habría facilitado que actores vinculados a la línea dura desafiaran o ignoraran el proceso negociador impulsado por el gobierno y otros organismos del Estado.
Consecuencias políticas
La investigación describe uno de los enfrentamientos internos más graves dentro de la dirigencia iraní desde el inicio de la guerra. Según las fuentes consultadas por el periódico estadounidense, tras los incidentes se produjeron fuertes discusiones entre altos cargos, acusaciones cruzadas de traición e incluso amenazas de renuncia por parte de algunos generales.
Más ampliamente, el caso revela que:
- Pezeshkian y otros dirigentes pragmáticos consideran prioritaria una reducción de las tensiones con Occidente para aliviar la presión económica y militar sobre Irán.
- Los sectores duros siguen viendo cualquier compromiso con Estados Unidos como una amenaza ideológica para la República Islámica.
- La fragmentación del poder en Teherán puede complicar cualquier negociación futura, incluso cuando exista respaldo formal por parte del gobierno.
Evaluación
La principal conclusión del reportaje del New York Times es que el obstáculo para una distensión con Estados Unidos no provendría únicamente del enfrentamiento entre Washington y Teherán, sino también de una lucha interna dentro del régimen iraní. Según las fuentes citadas, una minoría radical pero influyente habría logrado sabotear un entendimiento que contaba con el apoyo del presidente Pezeshkian y de otros altos funcionarios estatales.
Desde una perspectiva política, el caso refuerza la imagen de un sistema iraní dividido entre quienes consideran necesaria una adaptación pragmática a las circunstancias regionales y quienes siguen apostando por la confrontación como eje central de la estrategia de la República Islámica.
Fuentes: The New York Times, Ynet, Ynetnews, Iran International





