Decenas de colonos judíos encapuchados se atrincheraron en una vivienda palestina en Qusra, atacaron a periodistas y lanzaron piedras contra residentes, sin que se registraran detenciones. El episodio ocurre semanas después del puesto de avanzada que generó una tormenta internacional y en paralelo a la advertencia del jefe del Estado Mayor al primer ministro Netanyahu sobre el riesgo de que esa zona de Cisjordania estén «al borde de la explosión” por el aumento de la violencia nacionalista judía.
Un nuevo episodio de violencia se registró este sábado en la localidad palestina de Qusra, en Cisjordania, cuando decenas de colonos judíos encapuchados se atrincheraron en una vivienda habitada, lanzaron piedras contra residentes y atacaron a periodistas extranjeros. Según informó el portal israelí Ynet, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Guardia Fronteriza fueron desplegadas de urgencia para desalojar a los alborotadores y confiscar vehículos utilizados en los desplazamientos hacia Qusra y la vecina Jalud.
Los atacantes, que se desplazaban en camionetas blancas, continuaron con disturbios en Jalud, donde también se reportaron agresiones y daños materiales. Los periodistas denunciaron la rotura de parabrisas de sus vehículos, mientras que fuentes palestinas informaron de varios heridos, entre ellos una mujer evacuada por la Media Luna Roja con lesiones de carácter leve.
Las FDI señalaron que la prioridad inicial fue separar a las poblaciones y proteger a los residentes de la vivienda atacada. Al mismo tiempo, se abrió una investigación policial sobre los hechos, con el secuestro de vehículos y otros elementos en el terreno.
Los periodistas denunciaron la rotura de parabrisas de sus vehículos, mientras que fuentes palestinas informaron de varios heridos.
Desde el lado palestino se denunció además disparos de colonos, el cerco de varias casas y el uso de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas israelíes. También se informó de seis palestinos detenidos, aunque el ejército no confirmó arrestos. Hubo reportes de incendios provocados entre Qusra y Jalud, y de la presencia de colonos con rebaños en la entrada de la aldea de Al-Mu’ayer, al noreste de Ramala.
El jefe del consejo local de Qusra relató que una familia fue atacada en su vivienda en construcción en el área de Ras al-Ain, rodeada por colonos que lanzaron piedras y causaron heridas a varios de sus miembros. Vecinos que intentaron asistir fueron dispersados con gases lacrimógenos.
Este episodio ocurre semanas después de la instalación de un puesto de avanzada en la zona, vinculado al asentamiento Tel Talpiyot, que generó una fuerte reacción internacional y la intervención de la Casa Blanca. En aquel momento, soldados israelíes fueron filmados rezando junto a colonos, en un cerco que se prolongó durante días. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, llegó a calificar a los responsables como “terroristas israelíes”.
Advertencia al gobierno: “Al borde de la explosión”
En paralelo, Ynet reveló que el jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, advirtió personalmente al primer ministro Benjamín Netanyahu sobre el riesgo de que esa región de Cisjordania se salga de control debido al aumento de la denominada “delincuencia nacionalista” judía. La advertencia fue transmitida en una reunión en el Comando Central, con la participación de altos mandos militares y del ministro de Defensa Israel Katz.

Los datos presentados mostraron una caída significativa del terrorismo palestino, pero un incremento de los incidentes protagonizados por colonos. El jefe del comando, Avi Blot, describió la situación como “un fósforo que puede encenderlo todo en un instante”, alertando que la atención del ejército se desvía de la contención del terrorismo palestino hacia el manejo de la violencia nacionalista.
En los últimos días, la tensión se ha visto agravada por la incitación contra altos mandos militares, acusados por algunos grupos de coordinar con la Autoridad Palestina, pese a que se trata de directivas gubernamentales. La preocupación en la cúpula del ejército es creciente, en un contexto en el que los incidentes tienen amplia repercusión en Estados Unidos y generan presión diplomática sobre Israel.





