Las violentas inundaciones y deslizamientos de tierra que golpearon Nepal y el Tíbet dejaron al menos 160 víctimas fatales y más de 700 personas desaparecidas, entre ellas cientos de turistas extranjeros. El desastre arrasó aldeas, rutas de peregrinación y zonas turísticas, mientras equipos de rescate desplegados por Nepal y China trabajan en condiciones extremas para localizar sobrevivientes. Según informes de agencias internacionales, la tragedia podría estar vinculada al vaciamiento repentino de un lago glaciar, fenómeno cada vez más frecuente en la región.
Al menos 160 personas han perdido la vida y más de 700 permanecen desaparecidas tras violentas inundaciones y deslizamientos de tierra que golpearon regiones montañosas de Nepal y el Tíbet en los últimos días. El desastre, descrito por las autoridades como uno de los más graves en la última década, arrasó aldeas, rutas de peregrinación y zonas turísticas en el corazón del Himalaya.
Según reportes de la policía nepalí, 157 personas murieron en los distritos de Nuwakot y Rasuwa, mientras que 384 turistas —291 extranjeros y 93 nacionales— siguen sin ser localizados. En el lado tibetano, medios estatales chinos confirmaron tres fallecidos y 265 desaparecidos, principalmente en el corredor fronterizo de Gyirong, un paso clave para montañeros y peregrinos.
Las operaciones de rescate se desarrollan en condiciones extremas. Nepal desplegó 14 helicópteros y unidades militares, en coordinación con la Cruz Roja, para evacuar a los sobrevivientes y recuperar cuerpos en zonas aisladas. En China, el presidente Xi Jinping ordenó movilizar todos los recursos disponibles para localizar a los desaparecidos en Gyirong. Las autoridades informaron además de daños severos en represas, plantas solares y cortes de electricidad que afectan a miles de hogares.
Nepal desplegó 14 helicópteros y unidades militares, en coordinación con la Cruz Roja, para evacuar a los sobrevivientes y recuperar cuerpos en zonas aisladas.
Los especialistas del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de Montañas (ICIMOD) señalaron que la tragedia pudo originarse en una avalancha de hielo en el río Lhende, posiblemente vinculada al vaciamiento repentino de un lago glaciar. Este fenómeno, cada vez más frecuente en la región, genera riadas súbitas que arrasan con todo a su paso.
Testigos relataron escenas de devastación: casas, camiones y autobuses arrastrados por la corriente en cuestión de segundos. Imágenes difundidas por cámaras de seguridad muestran la fuerza del agua y el lodo destruyendo infraestructuras en cuestión de minutos.
La magnitud del desastre ha generado alarma internacional. Organismos humanitarios advierten que la cifra de víctimas podría aumentar en las próximas horas, mientras continúan las tareas de búsqueda en áreas de difícil acceso. El impacto en rutas de senderismo como Langtang y en la peregrinación hacia el monte Kailash Mansarovar añade un componente turístico y religioso a la tragedia, con cientos de extranjeros entre los desaparecidos.
Fuentes: sitios de agencias internacionales.





