Jerusalén: extremistas ultraortodoxos protestaron violentamente contra las obras de un tren ligero

Centenares de manifestantes atacaron las obras en la calle Bar Ilán, provocando daños millonarios y choques con la policía. El rechazo de sectores radicales se inscribe en una larga historia de oposición ultraortodoxa a proyectos de infraestructura en Jerusalén, mientras otros vecinos esperan con entusiasmo la finalización del tren en 2027.

Jerusalén volvió a ser escenario de tensión en la noche del jueves, cuando centenares de manifestantes ultraortodoxos protagonizaron disturbios contra las obras de la línea del tren ligero en la calle Bar Ilán. Según reportó el medio israelí Ynet, en una crónica firmada por Liran Tamari, los grupos más radicales arrancaron vallas, intentaron ingresar al predio de construcción y prendieron fuego a contenedores de cartón. La policía y unidades de la Guardia de Fronteras respondieron con granadas aturdidoras y cañones de agua, deteniendo a dos sospechosos: uno por incendio intencional y otro por arrojar piedras contra los agentes.

Un comunicado oficial de la Policía de Jerusalén, citado por Ynet, señaló que los disturbios incluyeron el lanzamiento de objetos, quema de contenedores y bloqueos intermitentes de tránsito. Ante la negativa de los manifestantes a dispersarse, un oficial declaró la protesta como “ilegal” y ordenó el uso de la fuerza para restablecer el orden.

El proyecto del tren ligero, que debería unir los barrios de Guilá y Monte Scopus, estaba previsto para finalizar en 2025. Sin embargo, las obras comenzaron recién en octubre de ese año, retrasadas por la guerra y por la oposición de sectores ultraortodoxos. Ahora, la fecha estimada de conclusión se ha trasladado a fines de 2027. Según fuentes del proyecto citadas por Ynet, los daños provocados por las protestas contra la “línea verde” ya superan los 500 millones de shekels.

Los sitios de construcción se han convertido en blanco de vandalismo y enfrentamientos. En ocasiones, los manifestantes derriban las vallas de seguridad; en otras, ingresan con carritos de bebé y se atrincheran para impedir el avance de las obras. Hubo incluso incendios que destruyeron maquinaria y episodios en los que personas se plantaron frente a vertederos de cemento, negándose a moverse.

La oposición ultraortodoxa se mantiene pese a que el tren ligero no opera los sábados. Los detractores argumentan que la línea atraviesa barrios religiosos y altera su “tejido comunitario”. Ynet recoge declaraciones de Yoelish Krois, dirigente de la Eda Haredit, quien afirmó en un video: “Todo lo que hace el Estado debe ser rechazado. Primero nos oponemos, después hablamos”.

Otro testimonio, el de un hombre identificado como Mordejai, refleja la resistencia cultural: “El tren es algo grande y llamativo. Pasarán por aquí seculares y mujeres vestidas de manera inmodesta, en pleno corazón de un barrio religioso. No corresponde”. Aunque admitió que la calle ya soporta miles de autos y autobuses, insistió en que la presencia del tren es “demasiado ostentosa”.

No obstante, la oposición no es unánime. En declaraciones recogidas por Ynet, Menajem, miembro de la comunidad jasídica de Gur, expresó entusiasmo por la futura línea: “Muchos aquí la esperan con ansias. Va a aliviar el tránsito y mejorar la vida cotidiana”.

Contexto histórico

Las tensiones entre sectores ultraortodoxos y proyectos de infraestructura en Jerusalén no son nuevas. Desde la inauguración del primer tramo del tren ligero en 2011, las protestas se han repetido en barrios religiosos, con argumentos que van desde la preservación del “espacio comunitario” hasta la oposición ideológica a cualquier iniciativa estatal. En varias ocasiones, las manifestaciones derivaron en enfrentamientos con la policía y daños a la propiedad pública.

La Eda Haredit, corriente ultraortodoxa que rechaza toda cooperación con el Estado de Israel, ha encabezado históricamente estas movilizaciones. Sus líderes sostienen que la presencia de infraestructura moderna en barrios religiosos amenaza la identidad comunitaria y fomenta la “penetración secular”. Sin embargo, otros sectores dentro del judaísmo ortodoxo han mostrado pragmatismo, aceptando el tren ligero como una solución al congestionamiento vehicular y a la contaminación en arterias centrales como Bar Ilán.

- Publicidad -spot_imgspot_img
Últimas noticias
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Las mas comentadas
- Advertisement -spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here