Israel y el Reino Unido entran en una grave crisis diplomática tras las sanciones británicas a los asentamientos

Londres anunció restricciones comerciales y sanciones vinculadas con los asentamientos israelíes en Cisjordania, en tanto desde Jerusalén respondieron con el cierre del consulado británico en Jerusalén Oriental y otras medidas de represalia. La disputa refleja el creciente deterioro de las relaciones entre ambos países.

Las relaciones entre Israel y el Reino Unido atraviesan esta semana uno de sus momentos más tensos en décadas después de que el gobierno británico anunciara nuevas sanciones económicas y comerciales vinculadas con los asentamientos israelíes en Cisjordania, una medida coordinada con Francia, Canadá y otros países occidentales. La respuesta israelí fue inmediata: el gobierno de Benjamín Netanyahu dispuso el cierre del consulado británico en Jerusalén Oriental, restringió diversas formas de cooperación bilateral y prohibió el ingreso al país de varios políticos británicos.

El enfrentamiento refleja el creciente deterioro de las relaciones entre Jerusalén y algunos de sus aliados europeos, en medio del debate internacional sobre la expansión de los asentamientos y el futuro de la solución de dos Estados.

El canciller británico, Ed Miliband, anunció ante el Parlamento una serie de medidas destinadas a restringir las relaciones económicas con los asentamientos israelíes establecidos en Cisjordania.

El enfrentamiento refleja el creciente deterioro de las relaciones entre Jerusalén y algunos de sus aliados europeos.

Entre ellas figuran, la prohibición de importar productos procedentes de asentamientos israelíes; sanciones contra empresas e individuos vinculados a su expansión; restricciones a servicios relacionados con construcción, infraestructura, financiamiento, publicidad y desarrollo inmobiliario en esas áreas, además de medidas adicionales destinadas a impedir que compañías británicas participen en proyectos vinculados con la expansión de los asentamientos.

Miliband declaró además que la posición oficial británica considera «ilegal» la ocupación israelí de esos territorios y sostuvo que existen situaciones que el gobierno británico califica como desplazamiento forzado de palestinos en sectores de Cisjordania.

Londres justificó las medidas señalando que la ampliación de asentamientos, especialmente en la zona conocida como E1 entre Jerusalén y Maalé Adumim, amenaza la viabilidad de una futura solución de dos Estados.

El Reino Unido no actuó solo

Francia y Canadá anunciaron medidas similares, mientras que otros nueve países occidentales respaldaron restricciones comerciales contra productos provenientes de asentamientos o expresaron su intención de estudiar medidas equivalentes. Entre ellos figuran España, Suecia, Noruega, Irlanda, Finlandia, Portugal y Polonia, según reflejan informaciones de Al Jazeera y Reuters.

Francia y Canadá anunciaron medidas similares, mientras que otros nueve países occidentales respaldaron restricciones comerciales contra productos provenientes de asentamientos.-

En una declaración conjunta, los gobiernos participantes afirmaron que la expansión de los asentamientos y la violencia en Cisjordania representan una amenaza directa para la solución de dos Estados.

La respuesta israelí

Horas después de los anuncios británicos, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, presentó una batería de contramedidas aprobadas en coordinación con el primer ministro Benjamín Netanyahu. Entre ellas: cierre del consulado británico en Jerusalén Oriental; exclusión del Reino Unido de mecanismos de coordinación vinculados a Gaza; finalización de determinados programas británicos relacionados con fuerzas palestinas; prohibición de ingreso a Israel para varios políticos y activistas británicos.

Sa’ar calificó las acusaciones formuladas por Londres como «mentiras escandalosas» y acusó al gobierno laborista de interferir en asuntos internos israelíes y en la campaña electoral prevista para octubre.

En tanto, la cobertura israelí reflejó una fuerte preocupación por el deterioro diplomático. Ynet destacó las advertencias formuladas previamente por Sa’ar, quien había anticipado que Israel respondería si Londres avanzaba con sanciones. El ministro sostuvo que el gobierno británico está actuando por consideraciones políticas internas más que por razones diplomáticas o de seguridad. Israel Hayom presentó la decisión británica como parte de una política cada vez más hostil del nuevo gobierno laborista encabezado por Andy Burnham. El diario subrayó la percepción existente en Jerusalén de que Londres busca satisfacer a sectores críticos de Israel dentro del Partido Laborista.

Ynet destacó las advertencias formuladas previamente por Sa’ar, quien había anticipado que Israel respondería si Londres avanzaba con sanciones.

Jerusalem Post, por su parte, puso el foco en las consecuencias diplomáticas y en la posibilidad de nuevas represalias israelíes, resaltando las declaraciones de funcionarios que consideran las medidas británicas una injerencia en asuntos internos de Israel. The Times of Israel destacó la escalada gradual que precedió al anuncio británico y recordó que las tensiones se habían incrementado durante las últimas semanas por el proyecto E1 y por las repetidas advertencias de Londres sobre los asentamientos.

La prensa británica

Los medios británicos interpretaron las medidas como un cambio significativo en la política exterior del Reino Unido. The Guardian describió la decisión como un «reinicio integral» de la relación con Israel, destinado a reafirmar el compromiso británico con la solución de dos Estados y el derecho internacional. También destacó que el proyecto E1 fue considerado una línea roja por Londres. The Telegraph, en tanto, puso el énfasis en las consecuencias diplomáticas del conflicto y en el debate interno británico. También recogió advertencias de sectores conservadores que temen un deterioro de la cooperación estratégica y de inteligencia entre ambos países.

Informaciones provenientes de agencia internacionales de noticias consignan que,  aunque el impacto económico directo de las sanciones podría ser limitado por el reducido volumen de exportaciones provenientes de los asentamientos, la importancia de la medida radica principalmente en su peso simbólico y político. Las agencias destacaron además la creciente sensación de aislamiento diplomático que enfrenta el gobierno israelí respecto de algunos aliados tradicionales.

El rol de Estados Unidos

La controversia también generó reacciones en Washington. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, criticó duramente la iniciativa británica y sugirió que algunos estados norteamericanos podrían adoptar medidas económicas contra empresas británicas que cumplan con las sanciones. Varios medios israelíes destacaron que la Casa Blanca observa con preocupación la creciente tensión entre dos de sus aliados más cercanos.

Evaluación

La crisis abierta entre Londres y Jerusalén va mucho más allá de una disputa comercial sobre productos provenientes de Cisjordania. Para el gobierno británico, las medidas buscan preservar la viabilidad de una futura solución de dos Estados y marcar distancia respecto de la política israelí en Cisjordania. Para el gobierno de Netanyahu, en cambio, constituyen una intervención política injustificada y una señal de alineamiento con posiciones cada vez más críticas hacia Israel.

La rapidez y contundencia de la respuesta israelí sugiere que la disputa podría convertirse en una de las principales crisis diplomáticas entre ambos países desde la llegada del nuevo gobierno laborista al poder en el Reino Unido.

Fuentes: Reuters, The Guardian, AP, Israel Hayom, Times of Israel

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