Estrechos de Ormuz y Bab al-Mandeb, los cuellos de botella que amenazan el comercio global

 

El estrecho de Bab al-Mandeb, uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo, ha vuelto a situarse en el centro de las preocupaciones internacionales ante las amenazas de los hutíes de bloquear la navegación vinculada a Israel en el mar Rojo. La vía marítima conecta el golfo de Adén con el mar Rojo y constituye la puerta de entrada al canal de Suez, por donde transita una parte significativa del comercio mundial, incluidos petróleo, gas, materias primas y mercancías procedentes de Asia con destino a Europa, según informaciones provenientes de agencias y de medios israelíes.

Analistas económicos y medios israelíes advierten que un cierre prolongado del estrecho tendría consecuencias que irían mucho más allá del conflicto regional, afectando a Israel, Estados Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Europa y las principales economías asiáticas.

un cierre prolongado del estrecho tendría consecuencias que irían mucho más allá del conflicto regional.

Para Israel, el impacto sería inmediato. Durante la anterior campaña de ataques hutíes contra la navegación en el mar Rojo, numerosas compañías navieras decidieron evitar la ruta que atraviesa Bab al-Mandeb y el canal de Suez, desviando sus buques alrededor del cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. La decisión añadió semanas a los tiempos de transporte y elevó significativamente los costes logísticos y las primas de seguros marítimos.

El principal perjudicado fue el puerto de Eilat, la única salida israelí al mar Rojo. Según informes publicados en medios israelíes, la actividad portuaria cayó drásticamente tras el inicio de los ataques hutíes, obligando al gobierno a intervenir para evitar su colapso financiero.

Más allá del daño económico, un bloqueo sostenido obligaría a Israel a incrementar los recursos destinados a la seguridad marítima y a reforzar la cooperación militar con Estados Unidos y otros aliados presentes en la región. Funcionarios israelíes consideran además que el control efectivo del estrecho por parte de grupos respaldados por Irán constituiría una amenaza estratégica no sólo para Israel, sino para el comercio internacional en su conjunto.

Impacto para EE.UU.

Estados Unidos tampoco quedaría al margen de las consecuencias. Aunque la economía estadounidense depende menos directamente de esta ruta comercial que Europa o Asia, cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo en el mar Rojo podría traducirse en una subida de los precios internacionales de la energía. Analistas citados por Reuters señalan que los mercados petroleros reaccionan con especial sensibilidad ante posibles interrupciones de los principales corredores marítimos del mundo.

cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo en el mar Rojo podría traducirse en una subida de los precios internacionales de la energía.

Además, Washington se vería obligado a ampliar su presencia naval en la zona para garantizar la libertad de navegación. Las operaciones internacionales desplegadas en los últimos años para proteger a los buques mercantes podrían intensificarse si la amenaza sobre Bab al-Mandeb se consolida.

Arabia Saudita figura entre los países que más perderían con una interrupción prolongada del tráfico marítimo. Durante los últimos años, Riad ha desarrollado rutas de exportación que permiten trasladar petróleo desde los campos del este del país hasta el puerto de Yanbu, sobre el mar Rojo, reduciendo su dependencia del estrecho de Ormuz. Sin embargo, para llegar a los mercados asiáticos, buena parte de esos cargamentos continúa dependiendo del paso por Bab al-Mandeb, según consigna Times of Israel.

Las consecuencias para Arabia Saudita y el resto del mundo

Un bloqueo del estrecho dificultaría las exportaciones energéticas sauditas y encarecería los costes de transporte. Al mismo tiempo, representaría un serio revés político para el reino, que durante años ha intentado contener la influencia de los hutíes en Yemen. La posibilidad de que estos grupos logren amenazar uno de los corredores marítimos más importantes del planeta sería interpretada en la región como una demostración de fuerza del eje respaldado por Irán.

Egipto aparece como otro de los grandes afectados. La importancia económica del canal de Suez depende directamente de que los buques puedan acceder a él desde el sur a través de Bab al-Mandeb. Cuando las navieras optan por rodear África para evitar riesgos de seguridad, el tráfico por Suez disminuye considerablemente, reduciendo una de las principales fuentes de divisas para la economía egipcia.

Las consecuencias también se extenderían a Europa, cuyas cadenas de suministro dependen en gran medida de los intercambios comerciales con Asia. El desvío de los buques supondría retrasos en las entregas, aumento de costes logísticos y encarecimiento de numerosos productos importados, desde componentes industriales hasta bienes de consumo.

La importancia económica del canal de Suez depende directamente de que los buques puedan acceder a él desde el sur a través de Bab al-Mandeb.

En Asia, las principales economías importadoras de energía, entre ellas China, India, Japón y Corea del Sur, también enfrentarían el impacto de una posible alteración de los flujos de petróleo y mercancías procedentes de Oriente Medio. Un aumento sostenido de los costes de transporte podría alimentar nuevas presiones inflacionarias en la región.

Conclusiones

Más allá de sus efectos económicos, la crisis tendría profundas implicancias geopolíticas. Diversos expertos consideran que un cierre efectivo de Bab al-Mandeb fortalecería la capacidad de presión de Irán sobre Occidente y sus aliados regionales, al demostrar la vulnerabilidad de dos de los principales puntos de estrangulamiento marítimo del planeta: el estrecho de Ormuz y el mar Rojo.

La situación también podría acelerar la militarización de la región, con una mayor presencia naval de Estados Unidos y de otras potencias occidentales, así como impulsar nuevos proyectos destinados a desarrollar corredores comerciales alternativos que reduzcan la dependencia de rutas marítimas expuestas a conflictos regionales.

Lo que ocurre en una franja de apenas unos kilómetros entre Yemen y el Cuerno de África tiene, por tanto, consecuencias que trascienden ampliamente el escenario local. Para Israel, el estrecho representa una vía vital para el comercio y la seguridad nacional. Para el resto del mundo, su eventual cierre constituye una amenaza directa a la estabilidad de las cadenas de suministro globales, al mercado energético y al equilibrio estratégico de Oriente Medio.

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