La conferencia por un importante grupo editorial de Israel se convirtió en un escenario clave para medir la proyección de los líderes opositores a Benjamín Netanyahu. Allí, figuras como Gadi Eisenkot, Benny Gantz y Yair Golan delinearon estrategias para conformar una alternativa de gobierno, mientras los medios israelíes más influyentes y diversos analistas subrayaron el desgaste del Likud y la posibilidad de un bloque opositor sólido.
La conferencia, realizada en Tel Aviv en colaboración con el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), reunió a políticos, militares retirados y expertos para debatir sobre el futuro de Israel en un contexto marcado por la guerra con Irán y la crisis interna. El INSS presentó su índice de amenazas, destacando dos preocupaciones centrales: la posibilidad de un Irán nuclear y el riesgo de conflicto interno entre distintos sectores de la sociedad israelí.
En ese marco, Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor y líder del partido Yashar!, fue señalado como el “candidato natural” para encabezar una coalición alternativa. Según Yair Golan, líder del Partido Demócrata Israelí, Eisenkot representa la opción más viable para liderar un gobierno que enfrente al Likud. Golan advirtió además sobre el peligro del “terrorismo judío” en Cisjordania y la proliferación de asentamientos ilegales, acusando al gobierno de Netanyahu de haber perdido el control sobre la situación.
Benny Gantz, al frente de Kajol Laban, responsabilizó a Netanyahu por el “mayor fracaso en la historia de Israel”: los ataques del 7 de octubre de 2023. Gantz insistió en que la falta de unidad nacional amenaza con desintegrar al país y reclamó que los ultraortodoxos también asuman el servicio militar. Aunque evitó comprometerse con un apoyo explícito a Eisenkot, dejó abierta la posibilidad de una coalición de unidad nacional como salida al ciclo de elecciones repetidas.
Benny Gantz, al frente de Kajol Laban, responsabilizó a Netanyahu por el “mayor fracaso en la historia de Israel”: los ataques del 7 de octubre de 2023.
Los medios israelíes reflejaron estas tensiones con matices. Haaretz destacó que la oposición busca capitalizar el desgaste del Likud, que según encuestas de Maariv cayó a 20 escaños, su peor resultado desde 2025. En contraste, el partido de Eisenkot alcanzó 23 escaños, situándose como primera fuerza en intención de voto. Times of Israel subrayó que la erosión de la democracia israelí y la pérdida de cohesión social son percibidas por la ciudadanía como amenazas tan graves como el programa nuclear iraní, lo que refuerza la narrativa opositora de que Netanyahu ha debilitado las instituciones.
Por su parte, figuras de la derecha como Bezalel Smotrich y Itamar Ben-Gvir aprovecharon el foro para reafirmar su rechazo a cualquier Estado palestino y su compromiso con la expansión de asentamientos. Estas posturas, aunque alineadas con el bloque de Netanyahu, contrastaron con los llamados opositores a una separación negociada de los palestinos y a un rediseño de la política de seguridad.
En síntesis, la conferencia organizada por Ynet y Yedioth Ahronot funcionó como un termómetro político: mostró la capacidad de la oposición para articular un discurso común en torno a Eisenkot y Gantz, reveló el desgaste del Likud y expuso las fracturas internas de la sociedad israelí. Los análisis de Haaretz y Times of Israel coinciden en que la oposición tiene una oportunidad inédita de desplazar a Netanyahu, siempre que logre superar sus propias diferencias y consolidar un frente amplio.


