Las conversaciones entre Washington y Teherán se mantienen en un punto muerto, con exigencias iraníes consideradas inaceptables por Estados Unidos y un bloqueo persistente del estrecho de Ormuz. Diferentes medios internacionales, incluidos los estadounidenses e iraníes, coinciden en que los mediadores regionales intentan sostener el diálogo, pero la desconfianza mutua y las presiones internas en ambos países hacen que el desenlace siga siendo incierto.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán atraviesan un momento de máxima tensión, con señales contradictorias desde ambas capitales y un creciente escepticismo en la comunidad internacional. Según informó Reuters, funcionarios iraníes han reiterado que no habrá avances mientras Washington no levante las sanciones económicas y cese las operaciones militares en la región. La agencia citó a un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Teherán, quien sostuvo que “Estados Unidos debe demostrar con hechos, no con palabras, que está dispuesto a respetar la soberanía de Irán”.
Por su parte, AFP destacó que mediadores de Qatar y Omán mantienen contactos discretos para reactivar un marco de diálogo, aunque las posturas siguen distantes. La agencia francesa subrayó que el bloqueo del estrecho de Ormuz continúa siendo el principal punto de fricción, con Teherán exigiendo garantías de seguridad y Washington reclamando la reapertura inmediata del paso marítimo.
La prensa iraní, en particular IRNA, difundió declaraciones del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohammad Baqer Zolqadr, quien afirmó que “hasta que Estados Unidos no corrija su comportamiento, el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado”. En paralelo, otros medios desmintieron versiones de la Casa Blanca sobre supuestas conversaciones en curso, insistiendo en que los contactos actuales se limitan a mediadores regionales.
Funcionarios iraníes han reiterado que no habrá avances mientras Washington no levante las sanciones económicas y cese las operaciones militares en la región.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump insistió en que las negociaciones “están en marcha” y que representan “la última oportunidad antes de la decapitación” de la república islámica, según recogió AP. En declaraciones reproducidas por el New York Times, Trump aseguró que Irán había solicitado reuniones “con el apoyo de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar”, y que la reapertura del estrecho de Ormuz podría darse “literalmente mañana”. Sin embargo, el Wall Street Journal señaló que altos funcionarios del Departamento de Estado reconocen que no existen conversaciones formales y que la posición iraní se ha endurecido tras los ataques de febrero.
En Israel, medios como Ynet y Haaretz subrayaron la división interna en el régimen iraní. Mientras el presidente Masoud Pezeshkian y figuras pragmáticas como el canciller Abbas Araghchi buscan mantener canales diplomáticos, la Guardia Revolucionaria rechaza cualquier concesión y presiona para prolongar el conflicto. El Jerusalem Post añadió que la salud debilitada del líder religioso Mojtaba Khamenei ha generado un vacío de poder que la Guardia aprovecha para imponer su línea dura.
Los mediadores internacionales intentan rescatar el acuerdo de 14 puntos alcanzado en Islamabad en junio, que buscaba consolidar el alto el fuego vigente desde abril. Hassan Qashqavi, diputado iraní y portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional, declaró a la televisión local que “se están realizando esfuerzos para reactivar el acuerdo de 14 puntos, en particular por parte de los mediadores”.
Mientras tanto, la tensión militar persiste. Irán mantiene bloqueos navales y ataques contra buques comerciales, y Estados Unidos enfrenta dificultades logísticas por el consumo de misiles de precisión. Analistas citados por Haaretz advierten que Teherán busca prolongar el conflicto para aumentar los costos de Washington y reforzar su posición regional.
La posibilidad de un acuerdo parece cada vez más remota. Las exigencias iraníes, consideradas inaceptables por Washington, y la insistencia estadounidense en responsabilizar al régimen por las víctimas del conflicto, mantienen las negociaciones en un punto muerto. Los mediadores insisten en que aún hay margen para evitar una escalada, pero la desconfianza mutua y la presión interna en ambos países hacen que el desenlace siga siendo incierto.





