El colapso de un glaciar en la frontera entre Nepal y el Tíbet provocó una riada de agua, barro y rocas que arrasó poblados enteros. Según Reuters y AP, las operaciones de rescate avanzan con helicópteros, drones y brigadas militares, mientras medios israelíes informan sobre turistas afectados y cadenas árabes advierten sobre el impacto del cambio climático en la región.
La tragedia ocurrida en la frontera entre Nepal y el Tíbet ha dejado un saldo devastador de más de 390 muertos y alrededor de 1.400 desaparecidos. Según datos confirmados por Reuters y Associated Press (AP), el colapso de un glaciar en la región desencadenó una avalancha de agua, barro y rocas que arrasó poblados enteros, destruyó carreteras y puentes, y dejó incomunicadas vastas zonas montañosas.
En el lado nepalí, las autoridades informaron al menos 389 fallecidos y 910 desaparecidos, entre ellos más de 500 extranjeros provenientes de India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Canadá. En el Tíbet, bajo administración china, se registraron 3 muertos confirmados y 558 desaparecidos, incluidos 260 extranjeros. La magnitud del desastre, subrayada por AP, convierte este episodio en uno de los más graves en la historia reciente del Himalaya.
Las operaciones de rescate se desarrollan en condiciones extremas. Reuters describe el despliegue de helicópteros militares y privados en Nepal, junto con drones y perros de búsqueda, mientras brigadas de voluntarios intentan abrir paso entre el lodo. El gobierno chino, según reportó Xinhua y replicó Al Jazeera, movilizó equipos de emergencia en Gyirong, aunque las tareas se vieron retrasadas por el espesor del sedimento. La destrucción de 19 puentes y 40 kilómetros de carreteras, confirmada por AP, dificulta el acceso a las zonas más afectadas.
La destrucción de 19 puentes y 40 kilómetros de carreteras, confirmada por AP, dificulta el acceso a las zonas más afectadas.
Las primeras hipótesis sobre el origen del desastre apuntan al colapso de un glaciar situado a unos 5.200 metros de altitud, que descendió más de 1.200 metros arrastrando rocas y sedimentos. Expertos citados por Reuters señalan la posibilidad de un Glacial Lake Outburst Flood (GLOF), es decir, el vaciamiento repentino de un lago glaciar. Sin embargo, otros especialistas, consultados por Al Arabiya, sostienen que no había lagos cercanos y que el agua acumulada bajo el glaciar habría sido suficiente para provocar la riada. El US Geological Survey (USGS) corrigió además un reporte inicial de sismo: el evento sísmico de magnitud 5.2 fue consecuencia del propio colapso glaciar y no la causa.
La cobertura internacional ha puesto el foco en la dimensión humana de la tragedia. Ynet y Haaretz, en Israel, destacaron la presencia de peregrinos y turistas israelíes en la zona, con preocupación por su paradero y llamados a la Cancillería para reforzar la asistencia consular. Por su parte, las cadenas árabes Al Jazeera y Al Arabiya enfatizaron la vulnerabilidad del Himalaya frente al cambio climático, señalando que el calentamiento global incrementa el riesgo de desprendimientos glaciales y aludes de gran magnitud.
Las imágenes difundidas por cámaras de seguridad y replicadas por Reuters muestran cómo la avalancha arrasó autobuses y edificios en cuestión de segundos. Testigos entrevistados por AP relataron escenas de pánico, con pobladores y turistas intentando escapar de la corriente sin lograrlo. La tragedia, coinciden las fuentes, expone la fragilidad de las comunidades de montaña y la necesidad urgente de reforzar sistemas de alerta temprana.





