Para no realizar nuevos comicios, son pocas las opciones que se barajan: que la mayoría consiga apoyo opositor, que la minoría constituya gobierno con los partidos árabes –lo que ya está abriendo un intenso debate en la sociedad israelí– o un gobierno de unidad nacional, que es la opción que estaría apadrinando el presidente del Estado, Isaac Herzog.
Las elecciones parlamentarias de 2026 han dejado a Israel en un punto muerto sin precedentes recientes. Según los datos oficiales del Comité Electoral Central, el bloque pro-Netanyahu (Likud, partidos ultraortodoxos y extrema derecha) alcanzó los 53 escaños, quedando a ocho de la mayoría absoluta. Por su parte, el bloque opositor, que incluye a figuras como Gadi Eisenkot y Yair Golan, se quedó en 48 bancas. Este empate técnico obliga a una negociación compleja que definirá el rumbo del Estado judío en los próximos años..
La «llave árabe»: un dilema político y social
El factor que podría romper el equilibrio son los partidos árabes (Lista Conjunta y Ra’am). Líderes de la oposición ya han expresado su disposición a buscar su apoyo para formar un gobierno alternativo, según informan medios como Jerusalem Post. Sin embargo, esta posibilidad genera fuertes fricciones. Mientras sectores progresistas lo ven como un paso necesario hacia la estabilidad, voces del establishment de derecha advierten que una coalición que dependa de estos partidos, sumados a sectores ultraortodoxos, enfrentaría tensiones internas insostenibles.
El factor que podría romper el equilibrio son los partidos árabes. Líderes de la oposición ya han expresado su disposición a buscar su apoyo para formar un gobierno alternativo.
Herzog apuesta por la unidad nacional
Ante este panorama, el presidente Isaac Herzog ha iniciado esta semana una ronda de consultas con todas las facciones que componen el parlamento israelí, la Knesset, comenzando por los partidos más pequeños. Lejos de limitarse a un trámite protocolar, Herzog está utilizando su influencia para presionar por un «gobierno de unidad nacional» amplio, instando a los líderes políticos a mostrar flexibilidad y evitar que Israel se enfrente a una quinta elección en menos de cinco años.
El reflejo en la prensa israelí: un país dividido en su análisis
La cobertura mediática refleja la polarización y la incertidumbre del momento. Haaretz sostiene que la oposición tiene un «mandato para traer buenas noticias a Israel» y cerrar una era política. En contraste, The Jerusalem Post pone el foco en los obstáculos legales y políticos, sugiriendo que el fracaso de las negociaciones podría llevar a un nuevo llamado a las urnas. Por su lado, The Times of Israel e Ynet coinciden en que las próximas semanas serán una prueba de fuego para la madurez institucional del país, con el reloj corriendo en contra de los negociadores.
Próximos pasos
El presidente Herzog tiene hasta mediados de noviembre para anunciar qué miembro de la Knesset recibirá el mandato oficial para formar el gobierno. Mientras tanto, el gobierno saliente continúa administrando el país en funciones, en un periodo de transición que mantendrá a la opinión pública israelí y a la comunidad internacional en estado de alerta.