La República Islámica amenaza con bloquear Bab el-Mandeb tras los ataques estadounidenses, en una escalada que compromete el suministro energético global. Washington refuerza su ofensiva y Netanyahu advierte que Israel responderá con mayor fuerza.
La tensión en Medio Oriente alcanzó un nuevo nivel esta semana, con un intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán y la orden de Teherán a sus aliados hutíes en Yemen de preparar el cierre del estrecho de Bab el-Mandeb, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta. Según informó Reuters, Washington lanzó ofensivas contra infraestructura iraní, mientras que la República Islámica respondió con misiles dirigidos a objetivos en Kuwait, Bahréin y Jordania.
Fuentes citadas por Reuters señalaron que Irán transmitió a los hutíes la instrucción de desplegar drones y misiles en la zona del Mar Rojo, listos para bloquear el paso de buques petroleros si Estados Unidos intensifica sus ataques contra la red eléctrica iraní. El cierre simultáneo de Hormuz y Bab el-Mandeb pondría en riesgo más del 14% del comercio mundial de crudo, con estimaciones de un alza de precios que podría superar los 200 dólares por barril.
En paralelo, el sitio Ynet, de Israel, destacó que el movimiento Ansarullah completó sus preparativos para atacar embarcaciones en el Mar Rojo, rompiendo la tregua de cuatro años con Arabia Saudita. Los hutíes acusan al reino de bombardear un aeropuerto bajo su control, lo que precipitó la decisión de volver a la confrontación. Arabia Saudita, por su parte, desvió más del 70% de sus exportaciones de petróleo hacia el puerto de Yanbu, en un intento por mitigar el bloqueo parcial de Hormuz.
El cierre simultáneo de Hormuz y Bab el-Mandeb pondría en riesgo más del 14% del comercio mundial de crudo, con estimaciones de un alza de precios que podría superar los 200 dólares por barril.
Las declaraciones oficiales reflejan la gravedad del momento. El presidente estadounidense Donald Trump aseguró que Washington “se convertirá en guardián del estrecho de Hormuz” y advirtió que no tolerará nuevas agresiones iraníes. Voceros de Teherán confirmaron la orden a los hutíes de cerrar Bab el-Mandeb en caso de ataques, reforzando su estrategia de presión sobre las rutas energéticas globales. En Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu declaró en Dimona que “cualquier intento de dañar a Israel será respondido con una fuerza mucho mayor”, subrayando que el país está preparado “para todos los escenarios”.
Mientras tanto, Israel mantiene operaciones militares en Gaza y en el sur del Líbano, pese a los llamados internacionales a un alto el fuego. La escalada simultánea en varios frentes aumenta el riesgo de un conflicto regional de mayor alcance, con consecuencias directas sobre la seguridad energética mundial y la estabilidad política en Medio Oriente.


