Del Golfo al Mar Rojo: se expande la guerra EE.UU.-Irán

Bombardeos estadounidenses, ofensivas iraníes y la entrada de los hutíes yemenitas convierten al estrecho de Ormuz en epicentro de una crisis que repercute en países árabes e Israel.

En las últimas 48 horas, la confrontación entre Estados Unidos e Irán alcanzó un nuevo nivel de intensidad. Washington lanzó una serie de bombardeos contra instalaciones militares iraníes, incluyendo sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles y bases de drones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Según fuentes militares citadas por Reuters y Associated Press, el objetivo fue reducir la capacidad de Teherán de amenazar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, vital para el comercio mundial de petróleo.

La respuesta iraní no se hizo esperar. Misiles y drones impactaron en Baréin y Kuwait, afectando hangares de aeronaves, instalaciones navales y centrales energéticas. Al mismo tiempo, dos cargueros fueron alcanzados por explosiones en Ormuz, lo que refuerza la estrategia de presión de Teherán sobre las rutas marítimas globales. El presidente Masud Pezeshkian declaró que el país enfrenta una “guerra a gran escala” tanto militar como económica contra Estados Unidos, en declaraciones reproducidas por Al Jazeera y Haaretz, de Israel.

Nuevos actores y repercusiones regionales

La crisis se amplió con la entrada de los hutíes yemenitas, que bajo órdenes iraníes comenzaron a hostigar el tránsito en el Mar Rojo. Este movimiento amenaza directamente a Arabia Saudita y Egipto, que dependen de la seguridad en el canal de Suez. El medio israelí Ynet y The New York Times destacan que la coordinación entre Teherán y los hutíes busca abrir un segundo frente marítimo, complicando aún más la situación regional.

En paralelo, los países árabes afectados denunciaron públicamente los ataques. Baréin reportó daños en su sistema de navegación aérea, mientras Kuwait confirmó impactos en una planta desalinizadora y en una central eléctrica. Israel, por su parte, observa con cautela la escalada: fuentes de seguridad citadas por Haaretz señalan que cualquier implicación directa israelí podría provocar represalias inmediatas de Irán, aunque el gobierno en Jerusalén evalúa reforzar su cooperación con Washington en materia de inteligencia y defensa.

Evaluaciones políticas

En Estados Unidos, la administración de Donald Trump insiste en que los ataques buscan disuadir a Irán y proteger intereses estratégicos, aunque enfrenta críticas internas por el riesgo de una guerra abierta. En Irán, el discurso oficial subraya que la verdadera batalla es económica: las sanciones y la presión sobre la población podrían erosionar el apoyo al régimen, un punto que analistas de Reuters y AP consideran crucial para entender la dinámica interna.

La combinación de ofensivas militares, tensiones políticas y repercusiones económicas convierte a la crisis en un conflicto de múltiples dimensiones. El estrecho de Ormuz, epicentro de la disputa, se ha transformado en símbolo de la fragilidad del equilibrio regional y de la capacidad de ambos actores de arrastrar a terceros países a una confrontación de alcance global.

 

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