Las encuestas muestran una cerrada disputa entre el bloque encabezado por Benjamin Netanyahu y la oposición liderada por Gadi Eisenkot. Con ninguno de los dos campos cerca de una mayoría propia de 61 escaños, los partidos árabes y las formaciones menores podrían desempeñar nuevamente un papel clave en la conformación del próximo gobierno.
A poco más de un mes de las elecciones legislativas previstas para el 27 de octubre, las encuestas publicadas por medios israelíes muestran una tendencia reiterada: ninguno de los principales bloques políticos logra alcanzar por sí solo los 61 escaños necesarios para formar gobierno en la Knesset.
Los sondeos difundidos por medios como Maariv, Channel 12, Channel 13, Israel Hayom, i24NEWS y Zman Yisrael presentan diferencias en la distribución de escaños, pero coinciden en señalar una competencia muy ajustada entre el bloque encabezado por el actual primer ministro, Benjamín Netanyahu, y las distintas fuerzas opositoras.
Netanyahu mantiene una base sólida, pero sin mayoría
El partido Likud, liderado por Benjamin Netanyahu, continúa siendo una de las fuerzas más importantes de la política israelí. Sin embargo, las encuestas más recientes sitúan a la formación entre 18 y 27 escaños, dependiendo de la metodología empleada por cada instituto demoscópico.
El Likud sigue siendo una de las fuerzas más importantes de la política israelí.
Aunque el Likud sigue liderando el bloque nacionalista y religioso integrado también por Shas, Judaísmo Unido de la Torá, Otzmá Yehudit, de Itamar Ben-Gvir, y el Partido Sionista Religioso de Bezalel Smotrich –ambos de ultraderecha–, los sondeos sugieren que dicha alianza continúa lejos de una mayoría parlamentaria estable.
Gadi Eisenkot emerge como el principal desafiante
La principal novedad de la campaña es el fortalecimiento de Gadi Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. Su partido Yashar aparece en numerosas encuestas como la fuerza individual más votada, con entre 22 y 25 escaños. En varios sondeos incluso supera al Likud, convirtiéndose en la principal alternativa electoral al actual gobierno.
Además, algunas encuestas sobre liderazgo muestran a Eisenkot por delante de Netanyahu en la pregunta sobre quién es más apto para ocupar el cargo de primer ministro.
Su discurso, centrado en la seguridad nacional y en la necesidad de un cambio político, ha permitido atraer votantes de centro y centroderecha descontentos con la actual coalición gubernamental. Esta interpretación aparece reflejada en diversos análisis de la prensa israelí.
Bennett aspira a convertirse nuevamente en árbitro político
Otro protagonista de la campaña es Naftali Bennett, ex primer ministro israelí y líder de la alianza B’Yachad o Together, según distintas traducciones utilizadas por los medios que siguen las encuestas.
Otro protagonista de la campaña es Naftali Bennett, ex primer ministro israelí y líder de la alianza B’Yachad o Together.
Las mediciones atribuyen a su formación entre 12 y 15 escaños, una cifra que podría convertirlo nuevamente en una pieza fundamental en las negociaciones para formar gobierno tras los comicios.
La experiencia política israelí muestra que partidos medianos como el encabezado por Bennett suelen desempeñar un papel decisivo cuando ninguno de los grandes bloques alcanza una mayoría propia.
Los partidos de centro e izquierda mantienen una presencia significativa
Las encuestas señalan también una presencia estable de varias fuerzas opositoras:
- Democratas, liderado por Yair Golan, suele aparecer con entre 8 y 10 escaños.
- Yisrael Beytenu, encabezado por Avigdor Liberman, se mantiene alrededor de 8 o 9 diputados.
- Algunos proyectos políticos menores continúan luchando por superar el umbral electoral del 3,25%, una variable que podría alterar significativamente la distribución final de mandatos.
El factor árabe sigue siendo relevante
Las listas árabes continúan mostrando una presencia parlamentaria importante. Los sondeos suelen otorgar entre 11 y 14 escaños combinados a Ra’am, liderado por Mansour Abbas, y a las distintas configuraciones de la Lista Conjunta árabe. Aunque estos partidos no suelen integrarse en gobiernos de coalición convencionales, su peso parlamentario podría resultar determinante en caso de un empate prolongado entre los principales bloques políticos.
Un país que vuelve a mirar la calculadora política
Más allá de qué partido termine ocupando el primer lugar, la mayoría de las encuestas coinciden en que Israel podría encaminarse nuevamente a un escenario de negociaciones complejas para formar gobierno. Las cifras publicadas durante septiembre muestran oscilaciones entre las distintas encuestadoras, pero reflejan un consenso básico: ni el bloque encabezado por Benjamin Netanyahu y el Likud, ni la oposición liderada por Gadi Eisenkot y Yashar, disponen actualmente de una mayoría claramente definida.
A medida que avance la campaña, la atención estará centrada en tres factores: la evolución de los partidos medianos, el desempeño de las pequeñas formaciones cercanas al umbral electoral y la capacidad de los líderes de presentar fórmulas viables para construir una coalición de al menos 61 diputados para obtener la mayoría parlamentaria y tener derecho a formar gobierno.





