Washington bombardeó objetivos militares iraníes por decimotercera noche consecutiva, mientras Teherán lanzó misiles contra bases en Bahréin, Kuwait y Jordania. Trump advierte que evalúa un ataque sin precedentes y funcionarios iraníes prometen represalias “ojo por ojo”.
En las últimas 24 horas, la guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una fase aún más peligrosa. Según despachos de Reuters y AP, aviones estadounidenses bombardearon por decimotercera noche consecutiva instalaciones militares iraníes, incluyendo centros de mando, depósitos de drones y redes de comunicación. El Comando Central (CENTCOM) aseguró que el objetivo es reducir la capacidad de Teherán de amenazar el tráfico comercial en el Estrecho de Ormuz, aunque las autoridades iraníes denunciaron que los ataques alcanzaron también infraestructura civil en provincias como Ahvaz y Lorestan, con un saldo de muertos y heridos.
La respuesta iraní no se hizo esperar. De acuerdo con las agencias árabes Al Jazeera y Al Arabiya, la Guardia Revolucionaria lanzó drones y misiles contra bases estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania, alcanzando depósitos de combustible y cuarteles en la base Al-Azraq. En Irak, drones impactaron cerca de Erbil, obligando a suspender vuelos en el aeropuerto. Estos ataques, que Teherán reivindica como represalias legítimas, muestran la capacidad iraní de extender el conflicto más allá de sus fronteras y golpear directamente la presencia militar estadounidense en la región.
Declaraciones oficiales
El presidente Donald Trump señaló que Estados Unidos está “locked and loaded” y preparado para intensificar la ofensiva. En palabras recogidas por Reuters, advirtió que evalúa un “ataque masivo, más grande que nunca”, aunque al mismo tiempo insinuó que Irán muestra señales de querer negociar. Trump reiteró que cada vez que Teherán ataque un buque en Ormuz, Washington responderá destruyendo infraestructura estratégica como puentes o plantas de energía.
Irán mostró capacidad de extender el conflicto más allá de sus fronteras y golpear bases estadounidenses en la región.
Por su parte, el canciller iraní Abbas Araghchi reafirmó la doctrina de “ojo por ojo”, prometiendo una respuesta “poderosa y decisiva” a cualquier agresión. La Guardia Revolucionaria Islámica, citada por Al Jazeera, advirtió que instalaciones civiles utilizadas por personal estadounidense en países del Golfo podrían convertirse en objetivos. Funcionarios iraníes denunciaron además que los bombardeos estadounidenses constituyen violaciones del derecho internacional y amenazan con ampliar la guerra hacia la infraestructura energética regional.
Escalada y consecuencias
La simultaneidad de ataques en Ormuz y el Mar Rojo, donde los hutíes bloquean rutas petroleras, ha disparado el precio del crudo por encima de los 100 dólares el barril, según AP, generando alarma en los mercados internacionales. La ONU alertó sobre miles de marinos atrapados en el Estrecho y denunció que los ataques deliberados contra infraestructura civil podrían constituir crímenes de guerra. Mientras Trump insiste en que “Irán está más serio que nunca” respecto de un acuerdo, las acciones militares de ambos lados muestran que la ventana diplomática sigue estrecha y que la escalada amenaza con desbordar a toda la región.


