Claro retroceso de Netanyahu en las elecciones de Israel

La coalición que hoy integra el gobierno pasó de 64 escaños a no más de 52, según todas las encuestas y las proyecciones de boca de urna. Los partidos ultraortodoxos y de ultraderecha son los grandes derrotados, pues el Likud se mantiene como partido mayoritario. El bloque opositor podría juntar entre 49 y 53 escaños, pero tampoco formaría gobierno sin el apoyo árabe, cuyos partidos realizaron una elección histórica y conseguirían 18 o 19 representantes en la Knesset.

Por Redacción de Israel en Español

Las primeras proyecciones y encuestas a boca de urna de las elecciones legislativas israelíes dibujan un escenario muy distinto al que existía hasta la disolución de la anterior Knesset: el bloque encabezado por Benjamin Netanyahu habría sufrido una caída significativa en su representación parlamentaria y, por el momento, no estaría en condiciones de formar gobierno por sí solo.

Aunque los resultados definitivos aún tardarán varios días en conocerse, la tendencia que emerge de los principales canales de televisión y medios israelíes apunta a un claro retroceso de la coalición de derecha, ultraderecha y partidos ultraortodoxos que gobernó Israel durante la legislatura saliente.

Según las proyecciones difundidas tras el cierre de las urnas, el bloque de Netanyahu obtendría entre 50 y 52 escaños, muy lejos de los 64 diputados con los que contaba la coalición saliente. La pérdida ronda, por tanto, una docena de bancas, un golpe político considerable para el primer ministro y sus socios.

Del otro lado, el denominado bloque opositor sionista, integrado en torno a las fuerzas de Gadi Eisenkot, Naftali Bennett, Avigdor Liberman y Yair Golan, reuniría entre 49 y 53 escaños, dependiendo de la encuesta considerada. Tampoco alcanza por sí solo la mayoría absoluta de 61 diputados necesaria para formar gobierno.

Elección histórica de los partidos árabes, convertidos en árbitros

La gran novedad política de estos comicios es el fuerte peso parlamentario alcanzado por los partidos árabes.

Las distintas proyecciones les atribuyen entre 18 y 19 escaños, una cifra excepcionalmente alta que les otorga una posición potencialmente decisiva en las futuras negociaciones de coalición.

La Lista Conjunta y Ra’am podrían convertirse así en los árbitros de una legislatura que, a juzgar por los números preliminares, se perfila extremadamente fragmentada. Ninguno de los dos grandes bloques dispone de una mayoría propia y cualquier intento de construir una coalición estable exigirá complejas negociaciones políticas.

Un mensaje de los votantes

Más allá de la disputa sobre quién recibió más votos o qué partido resultó el más votado individualmente, la fotografía política deja un dato difícil de ignorar: una parte importante del electorado parece haber retirado su apoyo a la alianza que gobernó Israel durante los últimos años.

Likud seguiría siendo el mayor partido de la Knesset, pero sus socios tradicionales, especialmente las formaciones ultraortodoxas y de extrema derecha, registran una representación menor que la que tenían en la legislatura anterior.

El resultado refleja también la persistencia de la profunda división política israelí. Ni Netanyahu ni sus adversarios han logrado construir una mayoría clara, lo que abre la puerta a semanas de intensas negociaciones, posibles alianzas inéditas y una fuerte incertidumbre sobre quién será finalmente capaz de formar el próximo gobierno.

Una victoria insuficiente

En términos estrictamente parlamentarios, el principal dato de la noche no parece ser quién quedó primero, sino quién perdió capacidad de gobernar.

Si las tendencias se confirman, el bloque de Netanyahu pasará de 64 escaños a poco más de 50, perdiendo la mayoría que le permitió gobernar sin depender de fuerzas externas. Al mismo tiempo, la oposición tampoco consigue alcanzar los 61 diputados necesarios para reemplazarlo por sí sola, mientras que los partidos árabes emergen con una influencia inédita en el tablero político israelí.

La conclusión provisional es clara: Netanyahu sigue siendo un actor central de la política israelí, pero estas elecciones muestran un importante retroceso de su bloque y dejan al país ante una nueva etapa de negociaciones y equilibrio de fuerzas, sin un ganador indiscutible.

- Publicidad -spot_imgspot_img
Últimas noticias
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
- Publicidad -spot_img
Las mas comentadas
- Advertisement -spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here